Castrillo de los Polvazares y el Cocido Maragato : tradición, sabor e historia
En pleno corazón de la provincia de León, dentro de la histórica comarca de la Maragatería, encontramos un rincón único que combina tradición, arquitectura y gastronomía.

Este pequeño pueblo, considerado uno de los más bonitos de España y declarado Conjunto Histórico-Artístico, se ha convertido en un destino imprescindible para los amantes de la cultura rural y de la buena mesa. Sus calles empedradas, sus casas de piedra rojiza y la calma que se respira en cada rincón hacen que la visita sea un viaje al pasado.

Pero Castrillo no sería lo mismo sin su plato más emblemático: el cocido maragato, una receta singular que se ha convertido en símbolo de identidad y orgullo para la comarca.
???? Castrillo de los Polvazares: joya de la Maragatería
Pasear por Castrillo es sumergirse en la historia de la Maragatería, tierra de gentes recias, comerciantes y viajeros. Además, se sitúa a escasos kilómetros de Astorga, lo que lo convierte en una parada muy frecuente para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago Francés.

Castrillo de los Polvazares es un lugar detenido en el tiempo. Reconstruido tras una riada en el siglo XVI, se convirtió en uno de los pueblos más representativos de la arquitectura maragata. Sus casas de piedra rojiza, los enormes portones de madera (por donde entraban las recuas de mulas de los arrieros) y las calles empedradas forman un conjunto de gran belleza que atrae cada año a miles de visitantes.

Entre sus rincones destacan la iglesia de San Juan Bautista, las tradicionales casonas maragatas convertidas hoy en restaurantes y posadas, y, sobre todo, el ambiente de calma que impregna cada calle. Aquí, todo parece estar diseñado para que el visitante disfrute sin prisas.
???? El cocido maragato: un guiso con historia
El cocido maragato es mucho más que un plato; es una tradición con siglos de historia. Su peculiaridad más conocida es el orden en que se sirve: al revés. Primero la carne, después los garbanzos y verduras, y finalmente la sopa.

Este modo de comerlo no es un simple capricho, sino que tiene raíces prácticas. Los arrieros maragatos, dedicados al comercio y transporte de mercancías por toda España, necesitaban un alimento contundente para resistir largas jornadas de trabajo. También los soldados lo adoptaron en épocas de guerra: se empezaba por lo más fuerte para asegurar energías, por si el banquete debía interrumpirse.



Trotamundos en Ruta – Los 3 “vuelcos” del cocido Maragato
El cocido suele componerse de una abundante variedad de carnes: morcillo, chorizo, lacón, panceta, costilla, pollo de corral, tocino, oreja, manitas y el famoso relleno (una especie de bola elaborada con huevo, pan y embutido, rebozada y frita). Los garbanzos de pequeño tamaño, suaves y mantecosos, se acompañan con berza, patata y zanahoria. Para culminar, la sopa con fideos, hecha con el caldo de todo lo anterior, cierra el menú de forma reconfortante. ¡Ah, y no olvides dejar sitio para el postre…. y café, y chupito, y hojaldres de Astorga!

No es extraño que se diga que el cocido maragato no se come, se celebra: es un ritual que invita a reunirse en torno a la mesa, compartir conversación y disfrutar de la abundancia.
El pequeño pueblo de Castrillo cuenta con mas de una decena de restaurantes. Locales como Casa Maruja, Mesón Cuca la Vaina o Húmedo Maragato, entre otros, son paradas obligadas para saborear esta receta centenaria. Muchos de estos restaurantes conservan la estética de antiguas casas maragatas, con comedores acogedores que hacen que la experiencia sea aún más auténtica.

En nuestro caso el elegido fue el Restaurante El Rincón Maragato, donde el servicio es cercano y atento, y la relación calidad-precio resulta muy atractiva.
???? Vinos de León: el maridaje perfecto
El cocido maragato encuentra un compañero ideal en los vinos de León, provincia que cuenta con dos denominaciones de origen:

Bajo la Denominación de Origen León, los protagonistas son los vinos elaborados con la uva prieto picudo, una variedad autóctona que da lugar a tintos intensos, con buena acidez y un carácter único, además de rosados muy frescos y aromáticos, ideales para acompañar la gastronomía local.
Por otro lado, en el noroeste leonés encontramos la Denominación de Origen Bierzo, reconocida internacionalmente por sus tintos elaborados con la variedad mencía. Estos vinos destacan por su elegancia, sus notas frutales y florales, y una frescura que los hace especialmente atractivos.

En nuestro caso optamos por un vino del Bierzo -Bodega Cuatro Pasos es el proyecto de Bodegas Martín Códax en la D.O. Bierzo- y la elección fue mas que acertada.
???? Gastronomía y turismo de la mano
La gastronomía es la gran protagonista en Castrillo de los Polvazares. Los mesones y restaurantes del pueblo se especializan en preparar el cocido maragato siguiendo la receta tradicional, con productos locales y cocinado a fuego lento. Degustarlo en este entorno, en un comedor de piedra con ambiente rústico, es una experiencia difícil de olvidar.

Pero la visita no se limita al plato. Después de semejante banquete, lo ideal es recorrer el pueblo tranquilamente, admirar la belleza de sus construcciones y sentir cómo el tiempo parece haberse detenido. Muchos viajeros combinan la experiencia gastronómica con la visita a Astorga y su impresionante patrimonio: la catedral, el Palacio Episcopal de Gaudí y el Museo del Chocolate, entre otros.

✨ Una experiencia que lo tiene todo
El binomio Castrillo de los Polvazares + cocido maragato, acompañado por los vinos de León, es una combinación perfecta de tradición, cultura y placer gastronómico. Es una experiencia que conecta con la historia de una comarca única y que conquista tanto al viajero curioso como al amante de la cocina tradicional.

Quien visita Castrillo y prueba este maridaje entiende rápidamente por qué este rincón leonés es una referencia obligada: porque aquí la tradición no se exhibe, se vive.


Buen Reportaje .
Todos los años los amigos nos dejamos caer Castrillo para pasar el día y comer un cocido, ya es una tradición y vemos que cada vez hay más vehículos en el interior del pueblo restándole belleza. Deberían tomar cartas en el asunto o se lo van a cargar.
Si el pueblo es bonito el cocido ya es la morir comiendo una delicia. Gracias por ponernos los dientes largos y mostrar esa joya maragata.