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Manzanal del Barco-Santa Eufemia: el pequeño apeadero que aún guarda la memoria del tren

Apeadero de Manzanal del Barco y Santa Eufemia , historia ferroviaria de Zamora

Hay lugares en los que parece que el tiempo se ha detenido. Lugares humildes, casi escondidos, que a primera vista pueden parecer solamente unas ruinas, pero que conservan entre sus paredes una parte importante de la historia de nuestros pueblos.

Uno de ellos es el apeadero de Manzanal del Barco-Santa Eufemia del Barco, en la provincia de Zamora. Hasta allí hemos querido acercarnos desde Tortamundos en ruta para conocerlo, documentarlo y, sobre todo, impedir que su memoria desaparezca.

Construido en 1962, este pequeño apeadero se levantó directamente junto a la vía general, sin vías auxiliares ni instalaciones destinadas al cruce de trenes. Su arquitectura no podía ser más sencilla: un pequeño edificio y una modesta cubierta bajo la que los viajeros podían esperar sentados la llegada del ferrocarril. Hoy figura fuera de servicio en el punto kilométrico 24,100 de la línea Zamora-A Coruña.

Pero aquella sencillez no debe engañarnos sobre su importancia.

Durante años, aquel pequeño andén significó para las gentes de Manzanal del Barco y Santa Eufemia del Barco una puerta hacia el exterior. Por aquella vía pasaban los trenes que comunicaban Zamora con Galicia y con Madrid. Allí se esperaba con maletas, se despedía a familiares, se regresaba a casa y se emprendían viajes que, en una España rural con comunicaciones mucho más difíciles que las actuales, podían cambiar una vida.

Hoy quedan el silencio, las paredes deterioradas y una estructura castigada por el paso del tiempo. Su estado produce tristeza porque detrás de esas ruinas no hay solamente hormigón y ladrillo: existe el recuerdo de generaciones enteras que hicieron del ferrocarril una herramienta de comunicación, desarrollo y esperanza.

Y el lugar en el que se encuentra no podría ser más espectacular.

A muy poca distancia aparece el embalse de Ricobayo y una de las grandes joyas de la ingeniería ferroviaria española: el viaducto Martín Gil, también conocido como viaducto de los Cabriles. Su gran arco de hormigón convirtió la obra, en el momento de su construcción, en una referencia mundial. El Archivo Histórico Ferroviario señala que desde su inauguración en 1942 hasta 1953 fue el viaducto con el mayor arco hormigonado de Europa. Adif lo define actualmente como uno de los grandes hitos de la ingeniería ferroviaria del siglo XX: tiene 481 metros de longitud y un arco cuya luz teórica alcanza los 209,8 metros.

El Martín Gil sigue formando parte de esta línea ferroviaria histórica y actualmente está siendo objeto de una importante rehabilitación para garantizar su conservación y funcionamiento. Precisamente por su extraordinario valor técnico, histórico y paisajístico, creemos que merece también toda la atención necesaria para que las generaciones futuras comprendan la magnitud de lo que se construyó en este rincón de Zamora.

Nuestro recorrido continuará muy pronto hasta este magnífico viaducto, pero también hacia otro enclave ferroviario cercano: Carbajales de Alba.

Su estación se encuentra en torno al punto kilométrico 30 de la línea y fue inaugurada el 24 de septiembre de 1952, coincidiendo con la apertura del tramo Zamora-Puebla de Sanabria. Su edificio de viajeros, de dos plantas, tejados de pizarra, chimeneas, amplios ventanales y porches, constituye uno de los ejemplos más llamativos de la arquitectura ferroviaria de montaña de esta línea. El conjunto llegó a disponer además de varias vías, muelles de carga, grúa, depósito de agua y otras instalaciones vinculadas a la actividad ferroviaria. Será, junto con la antigua casa ferroviaria próxima, otra de las historias que queremos recuperar en nuestra ruta.

Porque eso es precisamente lo que buscamos en Tortamundos en ruta: recorrer esos lugares de la provincia de Zamora que muchas veces quedan fuera de las grandes guías, pero que poseen historias extraordinarias.

El viejo apeadero de Manzanal del Barco-Santa Eufemia puede estar hoy deteriorado, pero mientras alguien se acerque hasta él, pregunte qué ocurrió allí y recuerde a quienes esperaron un tren bajo aquella pequeña cubierta, seguirá teniendo vida.

Nosotros hemos querido hacerlo.

Y también hemos grabado un vídeo de nuestra visita, que ya podéis ver en nuestro canal de YouTube, para recorrer con nosotros este lugar y contemplar su estado actual y el extraordinario paisaje que lo rodea.

Os invitamos a acompañarnos en las próximas rutas y a seguir Tortamundos en ruta en YouTube, Facebook e Instagram, porque todavía quedan muchos caminos, estaciones, puentes, pueblos y rincones de Zamora por descubrir.

Hay lugares que pueden quedar fuera de servicio, pero nunca deberían quedar fuera de nuestra memoria.

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