Cuando el viaje no empieza como esperabas: nuestra experiencia con Smartwings

En Trotamundos en Ruta nos encanta compartir lugares que nos inspiran, rincones donde disfrutar y experiencias que merecen la pena. Pero creemos que un blog de viajes honesto no solo debe hablar de lo bonito: también es importante contar aquello que no sale como esperábamos. Porque viajar es, al fin y al cabo, enfrentarse a lo desconocido, y disponer de información real puede marcar la diferencia.
En esta ocasión queremos hablaros de nuestra experiencia con la compañía aérea Smartwings, una aerolínea checa de bajo coste con la que volamos desde Madrid-Barajas hasta Praga.
La ida: un vuelo correcto, pero con demasiadas sombras
Decidimos volar con Smartwings para llegar a la capital checa, pero ya desde el embarque empezaron las sorpresas. El embarque en el aeropuerto de Madrid-Barajas se realizó directamente en pista, y no a través de pasarela o finger, como suele ser más habitual en vuelos internacionales. Aunque esto no tiene por qué ser un problema en sí mismo, sí contribuyó a una primera sensación de improvisación.
El avión, además, no pertenecía realmente a la compañía, sino que se trataba de una subcontrata de una aerolínea totalmente desconocida para nosotros. El aparato era bastante antiguo y su estado dejaba mucho que desear.
En nuestro caso concreto, uno de los asientos no se sostenía correctamente: se vencía hacia atrás, aplastando literalmente al pasajero de detrás. Esto convirtió el trayecto en un viaje incómodo y poco agradable. El vuelo, eso sí, transcurrió sin incidencias técnicas ni sobresaltos, pero la sensación general fue que el avión no se encontraba en las mejores condiciones posibles.
Como detalle adicional, en ese mismo vuelo viajaban pasajeros que habían comprado su billete con Air Europa, lo que indica que se trataba de un vuelo compartido operado por una compañía que, como podréis ver en las imágenes, resultaba completamente ajena para muchos viajeros.


La vuelta: control extremo y sorpresas desagradables
Si la ida nos dejó dudas, la vuelta fue, sin lugar a dudas, lo más llamativo de toda la experiencia.
Al llegar al aeropuerto de Praga, el control de equipaje fue exhaustivo hasta extremos que hacía tiempo que no veíamos. Maleta por maleta, todo el equipaje de mano fue pesado con una norma clara e inflexible: no podía superar los 8 kilos. No había margen, no había opción alternativa. Si te pasabas, el recargo era inmediato: 60 euros, a pagar en el mostrador, ya fuera en efectivo, con tarjeta, en euros o en coronas checas.
Vimos situaciones que nos parecieron, como mínimo, sorprendentes:
- Personas con dos bultos a las que se les sumaba el peso de ambos y se les obligaba a facturar.
- Pasajeros que simplemente llevaban un abrigo bajo el brazo y, por considerarse un segundo bulto, se les cobraba igualmente.
Es cierto que todas las maletas cumplían con las medidas permitidas, pero no todas con el peso. Algo que, seamos sinceros, nos ha ocurrido a todos alguna vez. Aun así, el nivel de rigidez aplicado por la compañía nos resultó excesivo y muy poco amable con el pasajero.


La guinda final: frío, retrasos y muchas horas de espera
Para rematar la experiencia, el embarque tampoco fue precisamente ejemplar. Accedimos al pasillo, pasarela o fingerque que conduce al avión con más de una hora de retraso y allí permanecimos unos 20 minutos, de pie y soportando el frío del invierno praguense.
Una vez dentro del avión, la espera continuó. El vuelo, previsto inicialmente con una duración aproximada de 2 horas y 35 minutos, terminó convirtiéndose en un trayecto de casi 4 horas. Pasamos muchísimo tiempo sentados en el avión, detenido en el aeropuerto, antes de despegar finalmente. Tras el despegue, el vuelo transcurrió con normalidad, pero el desgaste ya estaba hecho.


Nuestra conclusión
Somos conscientes de que Smartwings es una compañía de bajo coste, y no esperamos lujos. Pero sí esperamos un mínimo de comodidad, claridad, limpieza y un trato razonable al pasajero. En nuestro caso, la experiencia nos dejó un mal sabor de boca que no esperábamos y que creemos importante compartir con vosotros.
No se trata de demonizar, sino de informar. Para que, si decidís volar con esta aerolínea, lo hagáis con todos los datos sobre la mesa.
Porque viajar también es saber elegir… y aprender de cada experiencia.

A mi me afectado este mismo vuelo, compré el billete a la compañía Air Europa y mi sorpresa fue mayúscula cuando llegué a la puerta de embarque lo único que había de Air Europa es el billete pagado al doble para viajar en esa compañía en un avión afinados donde no había sitio ni para el equipaje. Lamentable compañía, Rayanair un lujo a su lado.