Estación de Losacio de Alba y San Martín de Tábara: historia de un lugar olvidado

Un recorrido por la memoria ferroviaria de Zamora y por los restos de una estación que también fue hogar.
Zamora Desconocida | Trotamundos en Ruta En Zamora hay lugares que parecen haberse detenido en el tiempo, como si aguardaran a que alguien vuelva a mirarlos con calma.
En Trotamundos en Ruta, a través de Zamora Desconocida, seguimos recorriendo esos rincones que no siempre aparecen en las rutas más conocidas, pero que forman parte de nuestra historia. Esta vez llegamos hasta la antigua estación de Losacio-San Martín de Tábara, donde el paso del tiempo, el abandono y los incendios han dejado una huella difícil de ignorar. Pero nuestra visita no fue solo un recorrido entre ruinas. Fue un viaje a la memoria, porque donde hoy encontramos silencio, un día hubo voces; donde ahora vemos escombros, existieron hogares.


Cuando el ferrocarril también significaba hogar La historia ferroviaria de Zamora está hecha de estaciones que fueron mucho más que lugares de paso. También fueron hogares, con viviendas para ferroviarios y sus familias. Nos costaba mirar aquellas ventanas vacías sin imaginar cómo sería la vida de quienes las habitaron, cómo sonarían sus conversaciones, sus rutinas, sus silencios al caer la tarde. No conocemos sus nombres, pero sabemos que aquí hubo vida, y quizá por eso duele tanto contemplar su deterioro.
Del esplendor ferroviario al abandono: una estación marcada por el fuego Durante casi cuatro décadas, la estación de Losacio-San Martín de Tábara formó parte de la vida ferroviaria de esta comarca zamorana. Desde su inauguración en 1952 hasta el cierre al servicio de viajeros en 1990, aquí hubo trabajo, movimiento y familias viviendo del tren. Pero aquel cierre marcó el comienzo de otra etapa: el silencio fue sustituyendo al movimiento y el abandono empezó a ganar terreno. A mediados de los años noventa, durante una tormenta eléctrica, un rayo provocó un incendio que destruyó la cubierta y causó graves daños. Sin tejado ni mantenimiento, el deterioro se aceleró. En el verano de 2022, dos grandes incendios forestales, el de la Sierra de la Culebra en junio y el de Losacio en julio, volvieron a golpear esta tierra; la estación también sufrió sus consecuencias. Tres fuegos marcaron así su historia reciente.

Entre las ruinas, la memoria permanece Cuando la visitamos en septiembre de 2026, vimos escaleras rotas, ventanas abiertas al vacío y muros desnudos. Imaginábamos entonces la vida de quienes estuvieron aquí, el ruido de los trenes, las conversaciones diarias, los niños corriendo quizá por el andén. Sentíamos nostalgia y una tristeza honda, porque lo que teníamos delante no era solo un edificio destruido, sino el recuerdo de un lugar lleno de vida condenado al olvido.




El verdadero abandono comienza cuando dejamos de recordar Hoy recorremos sus ruinas sabiendo que el verdadero abandono comienza cuando dejamos de recordar. No queremos que eso suceda. Desde Trotamundos en Ruta, en nuestra sección Zamora Desconocida, seguiremos recorriendo estos rincones convencidos de que conocer nuestra tierra también significa escuchar las historias que permanecen escondidas entre sus ruinas.
Porque donde hoy habita el olvido, un día hubo vida, y mientras alguien la recuerde, una parte de aquella historia seguirá con nosotros.
